Así ayuda esta parroquia a migrantes y sintecho ante pandemia de coronavirus

Respetando las medidas sanitarias para evitar la propagación del coronavirus, la parroquia San Saturnino, en Santiago de Chile, ha implementado un novedoso sistema de ayuda solidaria en red para atender las necesidades de las personas sintecho, inmigrantes y adultos mayores del sector.

Esta comunidad ubicada en el popular barrio Yungay inició el año focalizando todo su esfuerzo en el fortalecimiento de las pastorales a través de la fe, la evangelización y la realidad de un barrio caracterizado por la pobreza, la delincuencia, el alcoholismo y la drogadicción.

En ese contexto y previendo la carestía espiritual por el cierre de las iglesias, la soledad de los adultos mayores al tener que resguardarse en sus hogares, la imposibilidad de obtener alimentación, abrigo e higiene de las personas sintecho; los fieles idearon rápidamente un plan de ayuda a estos tres grupos más vulnerables.

Se inició una campaña inmediata de recolección de alimentos y donación económica en la que participaron colegios, otras parroquias, congregaciones y particulares. 

Con lo reunido en la primera semana se compraron alimentos no perecibles y productos para el aseo.

Con una parte de esos ingresos se prepararon desayunos y canastas básicas para unos 70 inmigrantes de la Fundación Frè, dedicada a la acogida e integración de extranjeros en el país por medio de la enseñanza del español y otras ayudas sociales.

La Fundación Frè nació bajo el alero de la parroquia San Saturnino en 2016.

La campaña de alimentos y artículos de aseo también proporcionó lo necesario para que los adultos mayores de la comunidad cocinen desde sus casas. Los almuerzos son recogidos por un pequeño grupo de fieles que luego salen a repartir este alimento a unas 30 personas de calle.

Asimismo, se gestionó la entrega de canastas de alimentos y aseo para los adultos mayores más carenciados de la comunidad.

“Si algo nos está enseñando esta pandemia es que la salud es lo primero y todo lo demás pasa a segundo término”, explicó el párroco de San Saturnino, P. Alvaro Chordi, a ACI Prensa.

Por eso, los migrantes, adultos mayores y personas en situación de calle son ayudados por la comunidad parroquial “en la medida de nuestras posibilidades”.

“Ser cristianos hoy significa estar conectados con el barrio, con sus alegrías y penas, con sus logros y fracasos, con sus organizaciones y con las instituciones”, aseguró.

“En esta pandemia los más frágiles del barrio son las personas en situación de calle, expuestos a ser infectados por el COVID19 por no disponer de agua, aseo, jabón, sin tener donde resguardarse, ni mascarillas, ni guantes, ni alimentos, ni trabajo”.

“También las personas migrantes que ven muy precarizados sus empleos y que viven hacinados, además de vivir lejos de sus seres queridos, que también están afectados por esta pandemia”, describió.

El sacerdote diocesano alentó “acciones globales y conjuntas, articuladas unas con otras y en beneficio de la ciudadanía”.

“La Iglesia la formamos un gran número de comunidades cristianas, organizaciones sociales, educativas y culturales y entidades de toda índole que bien articuladas y proyectadas pueden lograr mejorar la vida de las personas y remediar el sufrimiento de los enfermos y el hambre de los indigentes”, enfatizó el P. Chordi.

Al finalizar, el párroco precisó que la atención a los más necesitados se va modificando de acuerdo a las disposiciones sanitarias de prevención de las autoridades. 

Esta iniciativa se suma a otras 18 parroquias en la Arquidiócesis de Santiago que aún entregan algún tipo de comida diaria a los más necesitados.

Para aportar en la campaña de la parroquia San Saturnino y Fundación Frè ingrese AQUI

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