¿Para qué sirve la fe? Obispo responde

El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, explicó en su carta semanal para qué sirve la fe y recordó que esta "crece con su ejercicio. La fe no es sólo para las grandes ocasiones”. 

Según precisó “la fe es un don de Dios, no es fabricación humana. La fe es una virtud infusa que Dios siembra en el alma. La fe es ver las cosas con la visión de Dios”.

Mientras que comúnmente conocemos por la razón, “la fe se sitúa a otro nivel”, pero no contradice la razón.

“Fe y razón son como dos alas que nos impulsan en el vuelo del conocimiento. La razón no es capaz de llegar hasta donde llega la fe, porque la razón ve con su propia luz, mientras que la fe ve con la luz de Dios. Sin embargo, no entran en conflicto ni contradicción”, asegura el Obispo de Córdoba.

Y subraya también que aunque “la fe no es la suma de razonamientos, viene de lo alto”, “la fe es razonable, no cree porque sí, sino verificando en signos razonables aquello que conoce por la fe. Fe y razón se complementan”.

Por eso Mons. Fernández animó a pedir al Señor, igual que los discípulos en el Evangelio: “Auméntanos la fe” porque “con toda humildad, sabe que no puede producirse a sí mismo la fe que tanto le aporta, sino que para ver con los ojos de Dios, Dios mismo tiene que darle ese conocimiento superior”.

Además recuerda que “la fe no le hace perezoso en la búsqueda de la verdad y del bien, sino que desde esa actitud creyente busca entender su propia vida y los planes de Dios en la historia humana”.

Mons. Fernández también precisó que “la fe crece si la alimentamos, con la Palabra de Dios, con los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, con las buenas obras, con el testimonio dado y recibido”.

La fe crece con su ejercicio. La fe no es sólo para las grandes ocasiones, sino que constituye una postura habitual en la vida del creyente”, apunta en la carta y recuerda que “cuando llegan las dificultades o la noche oscura, la fe se arraiga más fuertemente y es capaz de mover toda la persona en momentos de gran dificultad”.

“El momento supremo de la fe sería el martirio, donde confluye el don de fortaleza con la virtud de la fe. Pero sin llegar hasta ese extremo, la fe crece por su ejercicio, sobre todo en situaciones en las hay que ponerla en juego plenamente”, asegura.

El Obispo de Córdoba anima a que en la celebración del Mes Misionero Extraordinario que el Papa Francisco ha proclamado en este mes de octubre 2019  por el centenario de la primera encíclica misionera de Benedicto XV, “Maximum illud)”, sirva para centrarnos “cada vez más en Jesucristo, el que inicia y lleva nuestra fe a plenitud y nos sintamos estimulados por los testigos de la fe, los que han hecho de su vida un anuncio permanente”.

Y pidió especialmente renovar “el impulso misionero diocesano dirigido especialmente a los jóvenes de nuestra diócesis, en el Sínodo de Jóvenes de Córdoba, y en la apertura a la Iglesia universal”.

Puede leer la carta íntegra AQUÍ.

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