¿Por qué la Humanae Vitae es esencial para la salud pública?

Jokin de Irala es un destacado médico que preside la Asociación Española de Profesores de Planificación Familiar Natural, y en un reciente artículo explica la importancia de la encíclica del Beato Pablo VI, Humanae Vitae, para la salud pública.

Irala es también miembro de la Pontificia Academia para la Vida y Doctor en salud pública por las Universidades de Navarra y Massachusetts. Su artículo se titula “Humanae Vitae: Don del Espíritu Santo; encíclica profética, actual, ecológica y saludable”.

En la Humanae Vitae, publicada en 1968, se alertó que entre las consecuencias de usar métodos anticonceptivos estaba el incremento de la infidelidad conyugal, la degradación moral, la pérdida del respeto a la mujer y el uso de estos métodos como políticas de Estado.

Irala estuvo en el ojo de la tormenta en febrero de 2017 cuando sufrió la censura de la Universidad de Cádiz (España), por las presiones del lobby gay que pidió bloquear su conferencia sobre la educación de los hijos. Una campaña para recolectar firmas reunió más de 18 mil a favor del catedrático.

En su artículo, el experto recuerda que este 2018 se cumplen 50 años de la publicación de la encíclica, escrita por un valiente Pablo VI que superó las “múltiples recomendaciones en contra por una parte de la Comisión Pontificia para el Estudio de los Problemas de la Población, la Familia y la Natalidad”.

Además en esa época “existían ya fuertes presiones de la industria farmacéutica y grupos activistas que tenían deslumbrados a un buen número de juristas y a miembros de las organizaciones americanas más importantes como las médicas, de asociaciones de mujeres, de la propia FDA (Food and Drug Administration) y de la Organización Mundial de la Salud”.

Sin embargo, afirmó el experto, de haberse seguido la encíclica del Beato Pablo VI se habría evitado varios problemas de salud pública, como las muertes ocasionadas por la ingesta de anticonceptivos.

Irala refiere que “la contracepción artificial no es una alternativa aceptable ni necesaria”, ya que tiene entre sus efectos “la eliminación precoz de embriones al impedir su implantación en el útero”.

“Un estudio científico mostraba que las mujeres, para quienes es importante cuándo empieza la vida humana, no querrían utilizar un método si supieran que este mecanismo de acción, a menudo escondido y no informado por los médicos y farmacéuticos, es real”.

Además, precisa el experto, “la mayoría afirmaba que, en cualquier caso, deberían ser informadas sobre este mecanismo de acción”.

Lucha contra el cáncer

Otro problema que la Humanae Vitae ayudaría a combatir debido a su apoyo a la regulación natural de la fertilidad, es el cáncer de mama que cada año afecta a millones de mujeres.

“El mejor estudio epidemiológico existente hasta la fecha sobre la relación píldora-cáncer de mama, publicado en diciembre de 2017 en The New England Journal of Medicine, ha valorado prospectivamente a casi 1,8 millones de mujeres de toda Dinamarca. Sin ninguna duda, los contraceptivos más recientes, al igual que los antiguos, elevan el riesgo de cáncer de mama de una forma epidémica”.

Ciertamente, prosigue, “los anticonceptivos reducen algunos tipos de cánceres, pero este posible beneficio no es comparable con el riesgo de producir cáncer de mama, de hígado y de cuello uterino. Por otra parte, los contraceptivos actuales elevan en un 60% el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular”.

“Teniendo en cuenta las mejores y más actuales evidencias científicas, al considerar conjuntamente el cáncer de mama, el de cuello de útero y la enfermedad cardiovascular, se puede afirmar desde la salud pública, sin ninguna connotación moral” que la Planificación Familiar Natural, que promueve la Iglesia “es preferible a los contraceptivos”.

“Con solo haber seguido los consejos de la Humanae Vitae, se podrían haber evitado innumerables fallecimientos por estas causas en los últimos 50 años”.

Junto a estos efectos graves para la salud “se encuentran otros, no menos importantes. En los dos últimos años se han publicado dos estudios con calidad científica en las revistas científicas JAMA Psychiatry (11) y American Journal of Psychiatry (12) (este último realizado en casi medio millón de mujeres y seguidas durante 8 años), que constatan un aumento del riesgo de depresión y de suicidios e intentos de suicidio en relación con el uso de contraceptivos”.

Por todo ello, “la encíclica Humanae vitae también es una encíclica saludable y promotora de la salud pública, de modo similar a cómo el ejercicio físico o comer una dieta sana son más saludables que tomarse una píldora para adelgazar”.

Sin embargo, lamentó, “a la industria farmacéutica le interesan más las píldoras, por su negocio multimillonario. No parece lo más acertado favorecer ese interés comercial”.

¿La Humanae Vitae es imposible de aplicar?

Jokin de Irala considera que no, que es bastante posible aplicar la encíclica en la actualidad, aunque reconoce que “pueden existir circunstancias más difíciles que otras y que merecen una consideración especial”.

En su experiencia, comparte el experto, “cuando los matrimonios no han comprendido o no han podido seguir, de entrada, las propuestas” de la Humanae Vitae, “se les ha guiado, avanzando gradualmente para que vayan comprendiendo la encíclica y puedan con el tiempo disfrutar de sus beneficios y sus bondades”.

Esta gradualidad educativa y pastoral, precisa el doctor en salud pública, “no tiene nada que ver con los planteamientos que, de manera pesimista y condescendiente, afirman más o menos explícitamente que la HV ‘no es aplicable para algunas personas’”.

El Papa Francisco, resalta de Irala, “nos orienta en esta línea remarcando con fuerza la importancia que tiene el acompañamiento y el discernimiento misericordioso de los esposos cuando afirma por ejemplo en Amoris Laetitia: ‘Es preciso afrontar todas estas situaciones de manera constructiva, tratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio. Se trata de acogerlas y acompañarlas con paciencia y delicadeza’”.

El doctor en salud pública con 50 años de experiencia en el acompañamiento a parejas, comenta que a “nadie se le escapa que las riquezas inherentes a poder vivir la HV no se alcanzan sin cierto esfuerzo. No es una pastilla que se compra movido por una publicidad bien diseñada y se ingiere con un sorbo de agua. De entrada, es necesario que la pareja aprenda a reconocer e interpretar su fertilidad”.

“También deberán aprender a comprender y vivir la continencia periódica. Es un reto no necesariamente sencillo, pero es educativo y significa capacitar a seres humanos para ser autónomos en la gestión de su fertilidad. Tampoco es sencillo preparar a los jóvenes para el amor conyugal, pero lo hacemos porque queremos que sean más felices”.

De Irala comprende que no es sencillo lo que plantea la Humanae Vitae, pero precisa que vale la pena el esfuerzo para que los esposos no se vean privados del bien que hace lo que plantea “la encíclica para sus vidas matrimoniales”.

Puede leer el artículo completo AQUÍ.

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