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Los obispos de Estados Unidos reunidos en asamblea plenaria en Baltimore eligieron hoy por primera vez a un inmigrante mexicano como nuevo presidente del Episcopado.

Mons. José Gomez, Arzobispo de Los Ángeles, quien servía como vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) fue elegido nuevo presidente del organismo para los próximos tres años.

El Prelado nacido en Monterrey (México) se ha destacado en sus años como obispo en Estados Unidos por ser un gran defensor de los inmigrantes, de manera especial de las jóvenes generaciones.

El lunes 11 de noviembre, un día antes de su elección, organizó en una iglesia en Los Ángeles un Rosario y una Misa para rezar por los beneficiarios (dreamers) del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés), ante la audiencia de la Corte Suprema en Washington que definiría este martes el futuro de cientos de miles de jóvenes.

El Arzobispo también se ha destacado en todos sus años de servicio episcopal como un promotor de la familia y del derecho a la vida de toda persona, ante las amenazas de la ideología de género y el aborto. Desde hace varios años publica su columna semanal en ACI Prensa.

“Yo solo quería ser sacerdote”, dijo Mons. Gomez en entrevista concedida a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– y “de algún modo Dios quiso que hiciera lo que estoy haciendo ahora. Cuenta con su gracia para ser fiel a lo que el Señor me pide hacer ahora”.

El Arzobispo comentó también que cuenta con “la intercesión de la Virgen de Guadalupe” a quien ha confiado siempre su ministerio.

El Prelado dijo además que en el año 2016 no esperaba ser elegido vicepresidente de la USCCB, algo que lo sorprendió. “Una vez que eres elegido vicepresidente, es muy probable entonces que te elijan presidente después. Todo el proceso fue una sorpresa para mí, pero veo que Dios me pide hacer esto y rezo para que con su gracia pueda hacer un buen trabajo”, relató.

Mons. Gomez comentó que “al ser Arzobispo de Los Ángeles tengo la gran oportunidad de estar con la gente porque hay muchas personas activas en esta Iglesia, así como en la conferencia de obispos, por lo que espero tener la oportunidad de compartir con todos para estar con la gente y seguir siendo pastor, que creo es mi vocación”.

El nuevo presidente de la USCCB resaltó lo que considera esencial para la vida de todos los fieles católicos: “Todo el mundo, comenzando con el Papa y pasando por cada obispo, sacerdote y diácono, estamos llamados a luchar por la santidad, con el llamado universal a esta que nos dejó el Concilio Vaticano II”.

“El Santo Padre insiste siempre en que debemos ser discípulos misioneros, y eso significa compartir la fe con todos los demás”, agregó.

Tras resaltar la importancia de los movimientos en la Iglesia actual, el Arzobispo recordó a los prelados que han dejado huella en él en Estados Unidos.

“He tenido la bendición de trabajar junto al Arzobispo (Charles) Chaput porque fui su Obispo Auxiliar, y él ha sido un ejemplo maravilloso para mí. También he recibido la influencia de otros como el Arzobispo Joseph Fierenze, el Arzobispo Patrick Flores, y el Cardenal William Levada, quien falleció hace poco. Fue un buen amigo”.

Sobre el difícil momento por el que atraviesa la Iglesia en Estados Unidos ante los escándalos de abusos sexuales, el Arzobispo dijo que es importante estar siempre en comunión con el Papa.

“La realidad de los obispos en Estados Unidos es que somos todos fieles al Papa Francisco”, resaltó. “Creo que estamos unidos aunque hay algunas percepciones de que no lo estamos. Pero la realidad, lo que veo, es que estamos unidos en nuestro ministerio en nuestra Iglesia”, subrayó.

Sobre los lugares en los que ha servido como obispo, Mons. Gomez dijo que “San Antonio fue básicamente una comunidad de dos culturas: la hispana y la anglosajona. Ahora en Los Ángeles tenemos gente de todo el mundo y mi ministerio es distinto”.

“Una cosa en la que el Papa Francisco insiste mucho es en el respeto por las culturas de los pueblos, en las distintas formas de culto. La gente en Perú o en México o en Vietnam tiene distintas formas de hacerlo. Entonces la Iglesia en Estados Unidos está aprendiendo cómo dirigirse a las necesidad de las personas en todo el mundo”, explicó.

El Arzobispo comentó además que, como presidente del Episcopado estadounidense, espera ayudar a la Iglesia “a entender realmente las realidades culturales de la gente en Estados Unidos. Creo que es importante que estemos abiertos a eso”.

“Con los inmigrantes no hablo de asimilación sino de integración. Que ellos puedan integrarse a la vida de los Estados Unidos y a la vida de la Iglesia”.

Mons. Gomez también se refirió a la fuente de la unidad en la Iglesia para unir la diversidad de culturas. “Obviamente tengo las mismas verdades que todos tenemos, la enseñanza de Jesucristo en la Iglesia Católica”, indicó.

Biografía de Mons. José Gomez

Mons. José Gómez nació el 26 de diciembre de 1951 en Monterrey (México), hijo del Dr. José H. Gómez G. y Esperanza Velasco, ambos ya fallecidos. Tiene tres hermanas mayores y una menor.

Fue ordenado sacerdote de la Prelatura del Opus Dei el 15 de agosto de 1978, por el Cardenal Franz König, Arzobispo Emérito de Viena, en el Santuario de Torreciudad en España.

Tiene un doctorado en Sagrada Teología. Recibió su título de contabilidad y se graduó en Filosofía en 1975, en Ciudad de México. En 1978 completó sus estudios de Teología en el Campus de Roma de la Universidad de Navarra, y empezó a trabajar en su doctorado en Teología en la misma universidad pero en su sede de Pamplona (España). Recibió su doctorado en 1980.

De 1987 a 1999 vivió en la parroquia Nuestra Señora de la Gracia en San Antonio, ayudando en el trabajo pastoral de la parroquia. Durante ese tiempo, ayudó en la Diócesis de Galveston-Houston, en Katy, Texas.

Se ha destacado como líder nacional entre los sacerdotes hispanos en Estados Unidos. En 1991 fue nombrado representante regional de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos (ANSH); en 1995 fue elegido su presidente y de 1999 a 2001 sirvió como director ejecutivo.

La ANSH es una organización cuyo fin es fortalecer los lazos de fraternidad entre los 2.400 sacerdotes hispanos en los Estados Unidos, y comunicar la fe con efectividad entre distintas congregaciones hispanas.

Fue designado Obispo Auxiliar de Denver el 23 de enero de 2001. Recibió la ordenación episcopal el 26 de marzo de ese mismo año.

En 2003 recibió el premio anual "El Buen Pastor" de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos.

Es también un promotor entusiasta de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, y continuamente alienta los fieles católicos a testimoniar la fe en su vida cotidiana. También tuvo un importante rol en la fundación del Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe en la ciudad de México, que fue inaugurado en agosto del 2000.

Fundado por el Cardenal Norberto Rivera Carrera, el seminario forma a seminaristas hispanos quienes luego servirán en los Estados Unidos.

Mons. Gómez también ha liderado la formación del Centro San Juan Diego para el Cuidado Pastoral y de la Familia, en Denver, un centro para la formación de líderes laicos que ofrece servicios de acogida a los inmigrantes.

También sirvió como rector de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción en Denver de 2001 a 2003. Luego fue nombrado moderador de la Curia y vicario general de la Arquidiócesis de Denver, y también párroco de la Parroquia Madre de Dios, en Denver.

Fue designado Arzobispo de San Antonio el 29 de diciembre de 2004 y asumió esta sede el 15 de febrero de 2005. Ese mismo año fue nombrado por la revista Time uno de los 25 hispanos de mayor influencia en los Estados Unidos, y en 2007 salió en una lista de CNN sobre "Hispanos Notables", en un especial en Internet por la celebración del "Mes de la Herencia Hispana". En el 2006, Mons. Gómez presentó la idea de la Fundación de la Comunidad Católica para la Iglesia Católica Romana de la Arquidiócesis de San Antonio. A través de su visión, diligencia y fuerte apoyo, la Fundación se hizo realidad.

En 2007 tuvo un importante rol en la creación de la Asociación Católica de Líderes Latinos (C.A.L.L.), generando el encuentro entre líderes y obispos latinos. El fin de la Asociación es crear un impacto en el diálogo nacional y contribuir a la misión de la Iglesia, identificando iniciativas importantes para la construcción de una sociedad católica, y apoyándolas según las pautas dadas por los obispos.

El día 25 de Julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI como consultor de la Pontificia Comisión para América Latina, cuyo fin es el de ayudar a las necesidades humanas y materiales de la Iglesia en América Latina.

El 6 de abril de 2010 fue designado Arzobispo Coadjutor de Los Ángeles, sede que asumió plenamente el 1 de marzo de 2011 en reemplazo de su predecesor, el Cardenal Roger Mahoney.

En octubre de 2017 se convirtió en el primer Prelado de origen mexicano en celebrar la llamada Misa Roja anual en la Catedral de San Mateo en Washington, ante una gran cantidad de juristas y profesionales dedicados al campo de las leyes. Se llama así por el color de la vestimenta utilizada por los celebrantes y el color del fuego, símbolo del Espíritu Santo.

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El Santuario de Torreciudad, en Huesca (España) recoge el testimonio de un expresidiario que fue curado por intercesión de la Virgen y que pudo reconducir su vida gracias a su ayuda.

Según explica en el vídeo, era católico desde su infancia, pero “como todo ser humano” cometió errores y, precisa que le falló “muchas veces a Dios”.

“Hace muchos años estuve preso en una cárcel”, asegura y explica que él amaba tanto a la Virgen que le decía que si le sacaba antes de su cumpleaños, regalaría una imagen a este centro penitenciario.

En el vídeo recuerda cómo un día llegó el guardián a su cuarto y le dijo: “Aliste las cosas que mañana se va en libertad”. Lo primero que hizo después de la noticia fue llamar a su madre para pedirle que del dinero que tenía ahorrado comprara “la Virgen más grande que hubiera” como agradecimiento y cumpliendo su promesa.

En el año 2016 le estaban operando por segunda vez de cáncer. “En el quirófano quedé muerto, los médicos intentaron reanimarme, me lo contaron luego”, explicó.

Los médicos ya se estaban retirando del quirófano cuando una enfermera escuchó un pitido de los monitores y vio que todavía estaba vivo. “La enfermera comenzó a gritar: ¡Está vivo! ¡Ha vuelto!”. 

Según explica, él sabe que la Virgen le ayudó en ese momento y que estuvo presente en su operación.

Asegura que fue al Santuario de Torreciudad para agradecer a la Virgen toda su ayuda. “Ando cada día más enamorado de ella, me ayuda a recoger más fuerzas y pregonar su amor. ¡Cómo no voy a amar a la Virgen! ¡Cómo no voy a quererla, si ella ha hecho maravillas en mi vida! ¿Querían ver un milagro? Aquí estoy”.

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En su homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta de este 12 de noviembre, el Papa Francisco señaló que el demonio “siembre el odio en el mundo, que provoca la muerte”.

Al reflexionar sobre un pasaje bíblico del libro de la Sabiduría, el Santo Padre destacó que “Dios nos ha creado a su imagen, somos hijos de Dios” y añadió que “pero por la envidia del demonio la muerte entró en el mundo”.

En esta línea, el Papa explicó que “le envidia del ángel soberbio quien no quiso aceptar la encarnación” lo llevó a “destruir la humanidad”.

De este modo, el Pontífice advirtió que así inicia “la lucha y el deseo de destruir” porque en nuestro corazón hay “celos, envidia, competencia” en lugar de vivir “como hermanos, todos en paz”.

“Caín y Abel eran hermanos, pero los celos, la envida de uno destruyó al otro”, remarcó el Papa quien añadió que basta ver un noticiero para observar “las guerras, las destrucciones, la gente que por las guerras muere de enfermedades”.

En este sentido, el Santo Padre recordó en aniversario de la caída del muro de Berlín en Alemania, el nazismo y las torturas y los otros horrores de la guerra.

“Detrás de esto hay alguien que nos mueve a hacer estas cosas. Esto es lo que llamamos tentación. Cuando vamos a confesarnos, le decimos al padre: ‘Padre, he tenido esta tentación, esta otra, esa otra...’. Alguien que toca tu corazón para hacerte ir por el camino equivocado. Alguien que siembra destrucción en nuestros corazones, que siembra odio. Y hoy debemos decirlo claramente, hay tantos sembradores de odio en el mundo, que destruyen”, afirmó el Papa.

Por ello, Francisco indicó que en el alma hay “una semilla de envidia del demonio” y agregó que el demonio tiene envidia “de nuestra naturaleza humana” porque “el Hijo de Dios se hizo uno de nosotros. Esto no puede tolerarlo, no consigue tolerarlo”.

“Esta es la raíz de la envidia del demonio, es la raíz de nuestros males, de nuestras tentaciones, es la raíz de las guerras, del hambre, de todas las calamidades en el mundo”, advirtió.

Además, el Santo Padre se refirió a la tentación de algunos políticos de “ensuciar al otro, de destruir al otro” sea con mentiras, que con la verdad y así, no realiza una confrontación política saludable para el “bien del país”.

“Quisiera que hoy cada uno de nosotros piense: ¿por qué hoy en el mundo se siembra tanto odio? En las familias, que en ocasiones no pueden reconciliarse, en el barrio, en el lugar de trabajo, en la política… El sembrador de odio es esto. Por la envidia del demonio la muerte entró en el mundo. Algunos dicen: pero padre, el demonio no existe, es el mail, un mal así etéreo. Pero la Palabra de Dios es clara”, exclamó el Papa.

Finalmente, el Santo Padre rezó al Señor para que “haga crecer en nuestro corazón la fe en Jesucristo, su Hijo” quien tomó nuestra naturaleza humana "para luchar con nuestra carne y ganar en nuestra carne" el diablo y el mal. Y que esta fe "nos de la fuerza para no entrar en el juego de este gran envidioso, el gran mentiroso, el sembrador del odio".

Lectura comentada por el Papa Francisco:

Sabiduría 2:23-3:9

23 Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza; 24 mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen. 1 En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. 2 A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, 3 y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz. 4 Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; 5 por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí; 6 como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó. 7 El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán. 8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente. 9 Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos.

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REDACCIÓN CENTRAL, 12 Nov. 19 (ACI Prensa).- El 12 de noviembre la Iglesia celebra a San Josafat, patrono de la Reunión entre Ortodoxos y Católicos.  Derramó su sangre por la unidad de los cristianos y era llamado por sus adversarios “ladrón de almas”.

Josafat, que significa “Dios es mi juez”, nació en Vladimir de Volhinia por el 1580 de padres ortodoxos. Al convertirse al catolicismo, ingresó a la Orden de San Basilio. Fue ordenado sacerdote en el rito bizantino y posteriormente llegó a ser Arzobispo de Polotzk, Lituania.

Durante ese tiempo, muchos se inclinaban al cisma con Roma, las iglesias estaban en ruinas, muchos del clero secular se habían casado y algunos varias veces, y la vida monástica estaba en decadencia.

San Josafat convocó a Sínodos en las principales ciudades, publicó un texto de catecismo, dispuso ordenaciones sobre la conducta del clero y buscó liberar de interferencias externas los asuntos de las iglesias locales. Todo esto sin dejar la administración de los sacramentos, la visita a los pobres, enfermos y prisioneros.

Sufrió calumnias, críticas e incomprensión de sus enemigos y por parte de algunos católicos que querían evitar la disciplina y las exigencias morales.

Los adversarios buscaron más de una oportunidad para matarlo y San Josafat les llegó a decir: “Estoy pronto a morir por la sagrada unión, por la supremacía de San Pedro y del Romano Pontífice."

El 12 de noviembre de 1623 un sacerdote enemigo buscó a San Josafat para insultarlo. Entonces el Santo mandó a que encerrasen al agresor en un aposento de la casa del Arzobispo. Al regresar de la Iglesia, el Prelado dio libertad al cura, después de haberle amonestado, pero una turba ingresó a la casa golpeando a los criados y exigiendo la muerte de San Josafat. “¡Muerte al papista!”, gritaban.

El Santo, que salió en defensa de los criados, cayó atravesado por una lanza y herido de bala. Su cuerpo fue arrastrado por las calles y arrojado al río Divna. Esto produjo un movimiento en favor de la unidad católica que pasó por un fuerte periodo de violencia.

San Josafat fue canonizado por el Beato Pío IX, siendo el primer Santo de la Iglesia de oriente con un proceso formal.

Durante el Concilio Vaticano II, y a solicitud del Papa San Juan XXIII, los restos de San Josafat fueron puestos en el altar de San Basilio en la Basílica de San Pedro.

El Papa Pío XI, en su Carta Encíclica “Ecclesiam Dei” escribió que San Josafat “comenzó a dedicarse a la restauración de la unidad, con tanta fuerza y tanta suavidad a la vez y con tanto fruto que sus mismos adversarios lo llamaban “ladrón de almas”.

Más información en: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=339

El 12 de noviembre la Iglesia celebra a San Josafat, patrono de la Reunión entre Ortodoxos y Católicos.  Derramó su sangre por la unidad de los cristianos y era llamado por sus adversarios “ladrón de almas”.

Josafat, que significa “Dios es mi juez”, nació en Vladimir de Volhinia por el 1580 de padres ortodoxos. Al convertirse al catolicismo, ingresó a la Orden de San Basilio. Fue ordenado sacerdote en el rito bizantino y posteriormente llegó a ser Arzobispo de Polotzk, Lituania.

Durante ese tiempo, muchos se inclinaban al cisma con Roma, las iglesias estaban en ruinas, muchos del clero secular se habían casado y algunos varias veces, y la vida monástica estaba en decadencia.

San Josafat convocó a Sínodos en las principales ciudades, publicó un texto de catecismo, dispuso ordenaciones sobre la conducta del clero y buscó liberar de interferencias externas los asuntos de las iglesias locales. Todo esto sin dejar la administración de los sacramentos, la visita a los pobres, enfermos y prisioneros.

Sufrió calumnias, críticas e incomprensión de sus enemigos y por parte de algunos católicos que querían evitar la disciplina y las exigencias morales.

Los adversarios buscaron más de una oportunidad para matarlo y San Josafat les llegó a decir: “Estoy pronto a morir por la sagrada unión, por la supremacía de San Pedro y del Romano Pontífice."

El 12 de noviembre de 1623 un sacerdote enemigo buscó a San Josafat para insultarlo. Entonces el Santo mandó a que encerrasen al agresor en un aposento de la casa del Arzobispo. Al regresar de la Iglesia, el Prelado dio libertad al cura, después de haberle amonestado, pero una turba ingresó a la casa golpeando a los criados y exigiendo la muerte de San Josafat. “¡Muerte al papista!”, gritaban.

El Santo, que salió en defensa de los criados, cayó atravesado por una lanza y herido de bala. Su cuerpo fue arrastrado por las calles y arrojado al río Divna. Esto produjo un movimiento en favor de la unidad católica que pasó por un fuerte periodo de violencia.

San Josafat fue canonizado por el Beato Pío IX, siendo el primer Santo de la Iglesia de oriente con un proceso formal.

Durante el Concilio Vaticano II, y a solicitud del Papa San Juan XXIII, los restos de San Josafat fueron puestos en el altar de San Basilio en la Basílica de San Pedro.

El Papa Pío XI, en su Carta Encíclica “Ecclesiam Dei” escribió que San Josafat “comenzó a dedicarse a la restauración de la unidad, con tanta fuerza y tanta suavidad a la vez y con tanto fruto que sus mismos adversarios lo llamaban “ladrón de almas”.

Más información en: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=339

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El secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Alfonso Miranda Guardiola, reiteró el dolor que sienten los obispos frente a los continuos crímenes y violencia en el país, y aseguró que la Iglesia siempre está con las víctimas.

De acuerdo a cifras oficiales del Gobierno de México, desde enero al 10 de noviembre de este año se han registrado 24.596 homicidios dolosos en el país.

Entrevistado por EWTN Noticias, Mons. Miranda Guardiola, también Obispo Auxiliar de Monterrey, señaló que “como Iglesia Católica, expresamos un sentimiento de dolor ante tantos crímenes, que no solamente en el tiempo reciente, sino ya de muchos años han venido ocurriendo en distintos estados y ciudades de nuestro país”.

Nos hiere y lastima, nos duelen tantas pérdidas humanas, tantas familias que han quedado sin algún ser querido”, dijo.

“Estamos consternados”, añadió, y señaló que en la sociedad mexicana se percibe “un sentimiento de desolación, de confusión, y también de impotencia ante lo que está pasando”.

El secretario general de la CEM subrayó que frente a los crímenes “no dejan los obispos y sacerdotes de estar con las víctimas, con las familias, con Eucaristías, con jornadas de oración, para hacernos cercanos con ellos y sobre todo que sientan la compasión, la misericordia y la compañía de Dios, nuestro Señor”.

“Como solución a este gravísimo y largo problema que hemos tenido de violencia no nos queda más que mantener con paso firme y perseverante las acciones que por una parte realiza la Iglesia, que son desde la atención, educación a los niños, en la catequesis, en las escuelas, las Eucaristías, las jornadas de oración, los talleres de escucha, la atención a padres de familia, la atención a familias con víctimas y desaparecidos”, señaló.

Para Mons. Miranda Guardiola “la Iglesia debe mantener de una manera esforzada el trabajo que está haciendo de construcción de paz. Al mismo tiempo, el trabajo que ya se inició con el gobierno para que programas, enfoques, planes de construcción de paz puedan tener frutos, no dejar de hacerlos, de trabajar vinculadamente gobierno, sociedad civil, iglesias, Iglesia Católica, comunidades religiosas, etc.”.

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Cerca del inicio de un nuevo viaje apostólico del Papa Francisco, el exprovincial de la Compañía de Jesús en Japón y actual delegado para el Apostolado Social, P. Yoshio Kajiyama, afirmó que la expectativa es que el Santo Padre llegue al país como un “constructor de paz”, en torno a las armas nucleares.

En declaraciones a Vatican News, el sacerdote señaló que “los católicos en esta nación asiática son casi medio millón”, una minoría en un país con más de 126 millones de personas.

Según los datos disponibles más recientes, aproximadamente el 35% de los japoneses afirman ser budistas, mientras que entre el 3 y 4% reconocen ser parte del sintoísmo o de las religiones populares japonesas asociadas. Solo entre el 1 y 2% de los japoneses se identifican como cristianos, y de estos la mitad son católicos.

El sacerdote comentó que la principal expectativa que genera el viaje del Papa a Japón es su discurso, que se espera sea “un mensaje como constructor de paz”, en torno a las armas nucleares.

“La Iglesia Católica en Japón es pequeña, pero su mensaje tuvo un eco en el pueblo japonés” señaló el sacerdote, refiriéndose a la visita de San Juan Pablo II al país asiático del 24 al 26 de febrero de 1981. Añadió que se espera con ansias “el mensaje del Papa Francisco en Nagasaki”.

Situación de los Jesuitas en Japón

El sacerdote comentó que una de las misiones de los jesuitas en este país “es enseñar teología y filosofía en la Universidad de Sofía”, una de las universidades privadas más importantes del país, además de tener a cargo escuelas secundarias. “Allí vienen estudiantes católicos, a los que podemos contactar y con quienes tenemos una relación muy especial” afirmó.

Sin embargo, el P. Kajiyama señala que la mayoría de los estudiantes de las universidades no son católicos, la población creyente será “quizá un dos o tres por ciento”. “A ellos les gusta estudiar y vivir de acuerdo a una buena conciencia. Es muy difícil atenderlos religiosamente y más difícil, bautizarlos. La religión no es su mayor preocupación” comentó.

Los jesuitas tienen un centro social en la ciudad de Osaka, donde atienden a personas que viven en las calles. Sobre esta realidad, dijo que “las autoridades no cuidan de estas personas”. “En Japón hay pobreza y personas viviendo en las calles”, afirmó el P. Kajiyama.

“Tenemos muchos católicos procedentes de Filipinas y de Latinoamérica”, señaló el sacerdote. Indicó que muchos de estos niños migrantes no reciben la atención adecuada en las escuelas públicas, planteándose “crear un colegio que atienda a los hijos de los migrantes y donde puedan aprender japonés”.

Como señaló el Arzobispo de Tokio, Mons. Isao Kikuchi, en una reciente entrevista a CNA – agencia en inglés del Grupo ACI – “la Iglesia da prioridad a presenciar el Evangelio de manera visible a través de estas firmes obras de misericordia. Ciertamente, estas actividades pueden no conducir inmediatamente a la recepción del bautismo, pero existe la esperanza de que muchas personas que fueron tocadas por el espíritu del Evangelio sean conducidas a la Iglesia”.

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